Fábricas de papel en el Matarraña (Beceite y Valderrobres)


Puente de pieda B

Fábricas de papel en el Matarraña (Beceite y Valderrobres)

Carlos Blázquez Herrero

Publicado por MOLINUM, Revista de la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos (ACEM).  nº 6  –  2000

El río Matarraña, en su cabecera, ha sido tradicionalmente empleado para la fabricación de papel, industria que entre las localidades de Beceite y Valderrobres mantuvo la mayor concentración de España en empresas dedicadas a dicha actividad. Su época de mayor pujanza está comprendida entre mediados del siglo XVIII y el primer cuarto del XIX, cuando entró en franca decadencia a causa de lo obsoleto de sus instalaciones, al comenzarse la fabricación del papel continuo en otras fábricas. Curiosamente, la primera fábrica de papel continuo de España (Temprado y Cía) se encontraba también dentro de la provincia de Teruel, en la población de Villarluengo, donde comenzó su actividad en 1789.

Tras la fuerte crisis del siglo XIX, únicamente subsistieron las que se especializaron en productos de fabricación artesanal, tales como  cartulinas, papel secante y, sobre todo, papel para naipes. La calidad de éstos (debida a su resistencia a la abrasión y opacidad) les hacía ser suministradores de Heraclio Fournier, en Vitoria, donde era utilizada como base sobre la que pegaban el papel impreso con las figuras de sus famosas barajas de naipes.

La fabricación de papel precisaba, sobre todo, de un agua purísima, para lo que no era obstáculo la concentración de papeleras, puesto que era una de las industrias menos contaminantes de la época. Sin embargo, a partir del empleo de cloro para blanquear los trapos (hasta el siglo XIX únicamente se empleaban trapos blancos para fabricar papel) hizo que la calidad del agua fuera decayendo hasta el cierre de las citadas industrias, cuyo último exponente fue la fábrica del Pont Nou, abierta hasta la década de los 60.

 

LAS FÁBRICAS DEL RÍO MATARRAÑA

fabricas de papel matarraña Lagaya Apartaments

Siguiendo el curso del río hacia aguas abajo desde el camino del Parrizal o Parrisal, lugar de recomendable visita, las industrias que encontramos son las siguientes:

La central Matarraña está situada en la margen izquierda de este río, frente a una pronunciada curva que se encuentra poco por encima de la toma de la acequia Mayor de Beceitey la cueva de las Maravillas (a unos 150 metros). Contaba con un salto útil de 14 metros y una potencia de 135 HP. Las obras comenzaron hacia 1926 y en 1929 se había disuelto la sociedad Boné y Juan, siendo Salvador Boné el titular de la central cuando se le autoriza a aumentar la altura de la presa en 13 cm y el empleo de las turbinas y maquinaria extranjera que poseía con anterioridad a la concesión. Esto se debió a que por aquella época se había prohibido la importación de maquinaria, para favorecer la industria nacional. Posteriormente, esta central fue vendida a FECSA y más tarde abandonada.

Es muy probable que la central se construyese sobre las ruinas de la fábrica de papel “del Vicario”, situada en la margen izquierda del río y destruida durante las guerras carlistas del siglo XIX. Frente a ella se encuentra, en la margen derecha, el conocido como “Castillo de Cabrera”, que posiblemente se trata de una construcción medieval a la que se cambió el nombre debido a que en ese paraje se celebró una sangrienta batalla de las guerras carlistas en 1834.

La acequia Mayor de Beceite discurre por la margen derecha del río y paralela al camino del Parrisal en su primer tramo y continúa su trayecto hasta la población siempre bordeando el camino.

La acequia se emplea para regar las huertas que antaño ocupaba la antigua fábrica de papel de Martín Fon, que posteriormente fue serrería y se incendió, siendo frecuentemente confundida con la desaparecida del Vicario o Cremada a causa del incendio que también la destruyó.

El barranco de Predicadores es salvado mediante un acueducto de unos siete metros de altura por un centenar de longitud, construido por el ingeniero Palau en 1887.

Al llegar al casco urbano, la acequia tradicionalmente discurría descubierta y poseía varios aprovechamientos industriales, empleando para ello dos saltos, desde los que se distribuía el agua a las diferentes instalaciones: Antes del primero movía una sierra, y posteriormente impulsaba, desde una pequeña balsa, a un molino harinero que a finales de los setenta era conocido como de la Cía. Molinera, así como a otros aprovechamientos industriales que a mediados de siglo estaban a nombre de José Antolí, Saturnina Morató Monreal y Cinta Gil Ibañez, que también eran propietarios de una serrería y un torno accionados hidráulicamente.

Más tarde, el agua pasaba por el antiguo molino aceitero y el notable lavadero de la población (parcialmente excavado en piedra de toba) hasta que llegaba al segundo salto, donde se ubicaban un molino harinero, también de la Cía. Molinera, otro de aceite y una central hidroeléctrica.

Volviendo al Matarraña, llegamos al azud de “Toscá”, que fue construido para alimentar otra papelera (la “Fábrica de Tosca”) situada en la margen izquierda del Matarraña. Se trata de un azud de fábrica en su parte inferior y tablones en la superior, que actualmente se emplea como piscina natural debido a la transparencia del agua y al gran remanso que provoca la presa. Esta una de las zonas de baño de Aragón donde el agua presenta mejor calidad y condiciones.

La fábrica de papel a la que abastecía el citado azud hace años que se convirtió en molino y más tarde en serrería hasta quedar inutilizada, al igual que su acequia, por lo que el azud tan sólo se utiliza con fines recreativos en verano.

Un poco por debajo de la mencionada “Fábrica de Toscá”, tenemos el desaparecido azud de Rampí o de la fábrica de Antonio Esteban o Taragaña, que se encuentra también en la margen izquierda.

D. Cristobal Martí Temprado y D. Tadeo Gasulla Viñals poseían una concesión desde el 30-3-1875 de 100 l/s para fabricación de papel y riego, con un salto de 3 metros de altura y una distancia desde la toma hasta el desagüe de unos 60 metros. La fábrica Noguera no funciona desde 1894.

Aguas abajo de la fábrica anterior se encuentra la fábrica de Solfa (llamada también de los Hnos. Zapater Ram) adosada al estribo izquierdo del puente sobre el Matarraña, aguas abajo de éste.

La fábrica de papel de Ramón Morató, también fue conocida como la Font del Pas o Herederos de Germain Roquette. Se encuentra entre la fábrica de Solfa y la del Batán, de la que hablaremos posteriormente. Actualmente se está tramitando un proyecto para recuperar el maltrecho edificio para ubicar en su interior un restaurante y esperamos que más adelante un museo del papel.

La fábrica del Batáno de Santiago Morató Marsal, está situada frente a la desembocadura del Ulldemó, también en la margen izquierda del Matarraña, donde la papelera coexistió largo tiempo con el batán que le daba nombre y cuyo edificio aún perdura, puesto que fue de los últimos en cesar en su actividad. Después de ser fábrica de papel, fue granja de pollos y desde marzo de 1982 se encuentra sin uso.

Las aguas para su accionamiento procedían del Matarraña y de la Font del Pas, con un caudal de 375 l/s, cuya distribución hidráulica es la siguiente: aguas abajo de Beceite y del barranco de Sta. Ana, existe una presa de mampostería que deriva el agua hacia una acequia de 800 metros de longitud, que poco después recibe el sobrante de la fábrica de Ramón Morató, llamada también de la Font del Pas. Esta fuente suma sus aguas a la acequia hasta llegar a la fábrica de papel de los Hijos de Ramón E. Morató, conocida como la fábrica del Batán.

Este caudal de 375 l/s tenía un desnivel bruto de 9,70 metros dividido en tres saltos:

¨       El primero, de 7,5 metros de altura, movía una turbina de 27 Cv que a su vez accionaba un generador de 22 KVA destinado a mover los motores de la fábrica de papel y un molino de aceite, junto con el alumbrado de las viviendas, la fábrica y el molino.

¨       El segundo salto perdía varios metros sin aprovechar y movía una rueda gravitatoria de 2,90 metros de diámetro, que accionaban la máquina de hacer papel que tan sólo consumía unos 2 Cv.

¨       El tercer salto actuaba sobre otra rueda gravitatoria de 6 metros de diámetro que se empleaba para accionar una bomba de elevación de aguas, otra de pasta de papel, dos mezcladores y dos cilindros trituradores, que en conjunto absorbían unos 8,5 Cv.

¨       La cuarta derivación contaba con 2,9 metros para accionar las dos ruedas hidráulicas que actuaban respectivamente sobre el cilindro triturador, que consumía unos 2 Cv, y el satinador, pasando también a la tijera de trapos y el balón de limpieza.

¨       Del agua sobrante, parte caía al desagüe y el resto actuaba también sobre una rueda gravitatoria de 2,90 metros de diámetro que accionaba un cilindro triturador que consumía unos 2 Cv.

Los desagües de las cuatro derivaciones de la acequia se unen en un mismo canal que accionaba a mediados de siglo el batán propiedad de D. Gregorio Adell.

Aguas abajo del Batán, tras la confluencia con el Ulldemó, se encuentra el Pont Noullamado así por el puente situado entre el azud de la nueva derivación a Pena y la fábrica de su mismo nombre. Este puente, por el que pasa la carretera de Beceite, se encuentra junto a otro más antiguo que aún se conserva y presenta la curiosidad de que las dovelas de su arco, contienen marcas de cantero diferentes.

Esta antigua papelera, posteriormente granja avícola y actualmente en proceso de restauración, posee un salto de 5,35 metros y una concesión de 440 l/s, con los que acciona una turbina fabricada por MMA en Utebo (Zaragoza) en 1944. La turbina mueve un alternador de 10 KVA y es la única máquina que ha estado en servicio desde que la fábrica de papel dejó de funcionar en 1964.

El accionamiento de la fábrica se producía a través de 4 ruedas hidráulicas grandes y dos pequeñas.

Las dos primeras ruedas grandes movían sendas pilas holandesas; la tercera una planchadora de papel o calandria, otra pila holandesa y una sierra de disco, en tanto que la cuarta accionaba la tijera de trapos y un alternador de 10 KVA, que posteriormente fue movido por la turbina.

De las dos ruedas pequeñas, una accionaba varias bombas y un sistema de centrifugación, en tanto que la otra se ocupaba de la máquina de hacer papel. El desagüe se realizaba aguas arriba del azud siguiente (central hidroeléctrica de Boné y Juan)  y junto al estribo izquierdo de éste.

Tras la fábrica del Pont Nou, situada en la margen derecha y última papelera que trabajó, existió un azud que derivaba el agua hasta llevarla al antiguo molino que se encontraba tras la pronunciada curva que describe el Matarraña por debajo de la fábrica anterior a unos mil metros aguas abajo.

Domingo Urquizu, Ramón Gil y Gil, Bernardo Gil Farga y Miguel Gil Albert tenían una concesión para derivar 200 l/s del Matarraña con destino al molino harinero situado en el Pau Nose con arreglo al proyecto de fecha 8-10-1879 que hizo el maestro de obras de Tortosa D. José Mª Paquer. En la concesión se dice que la presa tendría una altura máxima de 30 cm sobre el lecho del río, marcándose un punto fijo de referencia en la orilla del río o construyéndolo de mampostería. El 3 de febrero de 1899 se vendió el molino a D. José Gil Esteban y éste lo volvió a vender 10 días más tarde a Cristóbal Morató Gil y otros.

En 1900 era propiedad de D. Gregorio Gil Sauras, que contaba con una concesión de aguas desde 1882 con una dotación de 200 l/s, pero que solicitó le fuesen ampliados a 600 con el fin de transformarlo en una central eléctrica. Esta ampliación fue autorizada en julio de 1900, con la condición de no modificar el azud e instalar un módulo en la toma donde se encontraba la citada central del Matarraña. El salto era de 6 metros.

El 17 de agosto de 1909, la sociedad Boné y Juan adquirió el molino y central y finalmente pasó a poder de FECSA, que la abandonó más adelante. Actualmente no queda apenas nada del edificio.

El 2 de diciembre de 1911, se publica en el BOP de Teruel, para información pública, el proyecto de la nueva central eléctrica, que estaría situada a 980 metros aguas abajo de la antigua, pero en la margen izquierda, y ya era propiedad de Boné y Juan.

La Sociedad Boné y Juan poseía dos concesiones, la más antigua estaba instalada aguas abajo del Pont Nou y de la fábrica de papel de su mismo nombre, bajo cuyo desagüe tomaba el agua. Continuaba por la margen derecha hasta unos mil metros aguas abajo, donde se encontraba la primera central del Matarraña, un antiguo molino harinero (Pau Nose). En 1911 se publica en el BOP de Teruel, para información pública, el proyecto de la nueva central eléctrica de Boné y Juan, que se construiría aguas abajo de la anterior. Hasta allí se llevaría el agua desde la antigua mediante un acueducto de tres arcos de 6 metros de luz, con pilares de 3,40 metros de altura hasta el arranque de los arcos. Desde éste partiría el canal con una pendiente del 0,001 hasta la nueva central que tendría una altura de salto de 14 metros. Finalmente se hizo un puente acueducto de ladrillo y de un sólo arco para no tener que cimentar en agua. Las obras de la central se acabaron en 1915 y actualmente está abandonada dado que el acueducto fue destruido por una gran riada.

La Aceicuela, Acequiola, Cequiola o Nueva de Valderrobres, parte por la margen izquierda del río desde un azud situado frente a una gravera (Horval) en la ribera del Matarraña. Contó con un aprovechamiento industrial en Valderrobres (Avda. Gral. Mola, 14) conocido como “El Batán” con un salto de cinco metros y un caudal aproximado de 100 l/s destinado a serrería, molino oleario y fábrica de aceite, que era accionado mediante una turbina que dejó de prestar servicio hacia 1960.

La acequia Mayor de Valderrobres parte por la margen derecha del río Matarraña, a la altura de la desembocadura del barranco Emprior o Matalobos desde un azud de estacada y acarreo que, tras pasar por un acueducto, llega hasta la antigua fábrica de papel de Ros.

La fábrica de papel de Ros tiene grabada la fecha de 1823 o 1825 en el dintel de la puerta principal. Aprovechaba el agua de la acequia Mayor para su accionamiento y proceso productivo, mediante un salto del que se decía en la concesión que tan sólo era de 2,80 metros, aunque podemos observar que podía ser tres veces más alto, quizá por cuestiones fiscales. Su caudal era de 500 l/s en invierno y 300 en verano, que devolvía en su totalidad a la acequia Mayor.

Tras cesar en su actividad en fecha desconocida, cambió su utilidad por la fabricación de mantas y en 1952 a la de fajas, especialidad a la que también se dedicó la pionera fábrica de Villarluengo al quedar obsoleta.

La acequia Mayor llega más adelante al molino del Martinete, que fue un antiguo martinete de cobre y después molino, aunque mantuvo la primitiva denominación. Cuenta (o contaba) con una concesión de 350 litros/segundo para fuerza motriz, con 6 metros de salto y 2 juegos de muelas. Actualmente está convertido en vivienda.

El molino de la Cruz o Sapera estaba situado en la margen derecha del río a unos cuatrocientos metros aguas arriba del puente. Tenía 6 metros de altura de salto y dos juegos de muelas, con una concesión de 350 litros/segundo para fuerza motriz.

La acequia Mayor se introduce bajo la calle Mayor de Valderrobres desde donde abastecía varias fuentes y dos lavaderos hasta llegar a la serrería de Valderrobres, situada a las afueras de la población, aguas debajo de ésta. Contaba con una rueda hidráulica acoplada a dos sierras de cinta y un generador eléctrico para alumbrado de unos 2 Cv, con una concesión de 600 l/s.

Frente a la fábrica de Ros, existía (en 1906) otra industria con finalidad desconocida en las coordenadas 260572-4527305, que no parece ser molino ni central hidroeléctrica. Tiene una toma desde el Matarraña con acequia propia y un caudal concedido de un máximo de 300 l/s y un mínimo de 150, aunque a juzgar por el tamaño de la acequia, estas cantidades podrían, como poco, doblarse. El salto se decía que era de 3,50 metros, aunque la altura aprovechable con una turbina sería casi del doble. Desde ahí se devolvía el agua al río.

Aguas abajo del bello puente viejo de Valderrobres, a unos seiscientos metros, se encontraba el azud del que partía una acequia por su margen derecha. Se trata del azud de la antigua fábrica de papel de Joaquín P. Lafiguera, y después de Fort.  Este es un gran edificio industrial de mampostería, que actualmente se encuentra en ruinas y abandonado a unos mil trescientos metros aguas abajo de la población, justo por debajo del azud de la acequia de Torre del Compte.

Río pena

 

En el río Pena encontramos dos fábricas de papel, la “Bonica” y la “Fabriqueta”.

El azud de la “Fábrica Bonica” poseía un sistema de construcción que consistía en oponer a la corriente gruesos troncos en posición vertical y posiblemente arriostrados, sobre los que apoyaban otros horizontales hasta llegar a la altura requerida. El cierre se complementaba con un muro de sillería en la margen izquierda como refuerzo de la embocadura de la acequia.

La fábrica “Bonica es muy probablemente el mejor (quizá único) exponente español de edificio industrial con las fachadas decoradas, y por este motivo uno de los más raros y bellos de España. Era también conocido con el nombre de “Molí Bonic” y posiblemente los dibujos de sus fachadas se correspondan con los del papel estucado al estilo renacentista que fabricaban. Lamentablemente, sus ruinas es lo único que perdura, posiblemente por poco tiempo.

La segunda fábrica del Pena se acciona mediante la acequia Solá, que parte por la margen izquierda del río. Tras atender las primeras zonas regables, llega a un antiguo aprovechamiento industrial conocido como “La Fabriqueta”. Esta era una pequeña fábrica de papel junto a la que existen ruinas de lo que probablemente fuese una antigua aceña o un molino papelero anterior a éste.

En el río Pena, poco por debajo de la “Bonica”, encontraremos una curiosa fuente en la margen izquierda, a la que se cruza mediante un pequeño puente moderno. Esta es una fuente de muy buenas aguas, de que también se dice que tiene buenas propiedades curativas para las enfermedades renales.

Este recorrido por las fábricas de Beceite y Valderrobres no sólo presenta el aliciente de las ruinas de lo que fue la próspera industria papelera, sino que presenta unos notables valores naturales y paisajísticos que hacen de su visita una actividad placentera incluso para los que estén poco interesados en la materia.

No hay que olvidar que las poblaciones del entorno (Beceite, Valderrobres, La Portellada, La Fresneda y Torre del Compte) poseen importantes atractivos como para justificar una visita a propósito.

Rutas como el “Camino de las Ermitas” que parte desde el estribo izquierdo del puente de Torre del Compte hasta la carretera de Valderrobres (A-231) en el Barranco del Ferro son particularmente interesantes, así pueden verse las ruinas ya de los dos molinos de La Fresneda, primero el Molino Viejo y su excelente acueducto de aspecto renacentista. De la antigüedad de este molino nos advierte el hecho de que el actualmente ruinoso Molino Nuevo, situado aguas arriba en la misma acequia, se construyó en 1582. El molino Viejo fue parcialmente demolido para hacer un hotel cuyas obras se paralizaron hace ya algunos años.

En la población de La Portellada, además de su casco urbano, merece la pena una visita a la espectacular cascada de “El Salt” sobre el río Tastavins, cuyo desnivel era aprovechado por un molino semitroglodita situado a un centenar de metros aguas abajo, en la margen izquierda del río.

En otra población de la zona: Peñarroya de Tastavins, existe un molino aceitero (el Molí del Hereu) dedicado a albergue de turismo rural, que contiene, además de sus instalaciones, una exposición permanente dedicada al aceite.

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